Origen del coworking

El coworking como lo conocemos hoy en día no nació de la noche a la mañana. Se trata de la unión de conceptos y formas de relacionarse que se han ido desarrollando. Esta evolución ha dado pie a una filosofía de vida y a entornos particulares de laborar.

Cronología del trabajo colaborativo

A continuación, hablamos sobre el progreso de estos ambientes, en donde se hace comunidad y se comparten recursos.

1. El primer hackerspaces

En 1995 se fundó, en Berlín, la C-Base. Aquí comienza esta historia. Se trata de un complejo de estaciones de trabajo en donde la gente se relacionaba, compartía conocimiento y se fundamentaba en valores compartidos. Quería dar libertad a la sociedad mediante el uso de redes inalámbricas. El acceso libre a Internet era su sueño.

La cultura organizacional también era una bandera. Desde 2003, el C-Base organizó una sesión semanal de música llamada “Cosmic Open Stage”. Músicos noveles o reconocidos ejecutaban su repertorio o improvisaban. Es por ello que, a partir de 2004, esta organización es reconocida como un punto de encuentro para festivales de arte y cultura.

2. El concepto nació en teorías del juego

Con la revolución tecnológica, comienza a esbozarse el primer concepto del trabajo en comunidad. En 1999, el teórico y desarrollador de juegos estadounidense Bernard DeKoven empleó por primera vez el término del cotrabajo.

En este caso, lo definió como: “trabajar juntos como iguales”. DeKoven, a través de las tecnologías de comunicación, buscaba formas de laborar en un espacio compartido donde todos tuvieran el mismo trato y se eliminara la necesidad de competir entre ellos.

3. Nueva York como pionero

Sin hacerse esperar, nació pocos meses después “42 West 24”, un espacio en Nueva York inaugurado por una compañía de software. La finalidad de este espacio era la de alquilar sus estaciones de trabajo a profesionales que necesitaran un sitio para desarrollar sus proyectos.

A estas alturas, aún no hacían referencias a características como el desarrollo de comunidad y networking. Este lugar sigue vigente hoy en día.

4. Centro comunitario para emprendedores

Tres años después, en 2002, nació en Viena lo que se considera el primer espacio europeo de oficinas coworking. El Centro Comunitario para Emprendedores fue una iniciativa que surgió de dos emprendedores, junto a colaboradores y socios con diferentes profesiones.

Aquí el concepto de trabajo compartido se amplió. Es en esta propuesta que se integra el concepto de comunidad, pues profesionales y especialistas de muy diversas áreas forman una alianza para vencer la soledad que se genera al trabajar desde sus hogares.

5. El primer centro oficial

Finalmente, en 2015, se inauguró el primer espacio de oficinas integradas tal como las conocemos en la actualidad. Surgió en California, gracias a la iniciativa del programador Brad Neuberg. Esta cooperativa sin fines de lucro también fue alentada para vencer el encierro y la soledad por trabajar desde casa.

Ofrecía los recursos indispensables para el trabajo en comunidad como wifi, fotocopiadoras o computadoras. Asimismo, tenían almuerzos compartidos, descansos con meditaciones guiadas, masajes y daban paseos en bicicleta.

6. La tendencia actual

Después de estas experiencias nacieron los denominados hub. El primero se creó en Londres y de ahí se diseminaron por todo el mundo. El boom se dio en 2007, fue una tendencia en las búsquedas de Google.

Fue un punto quiebre. Las oficinas tradicionales comenzaron a ser obsoletas y el trabajo autónomo reclamó una manera diferente de asentarse. Se realizaron libros, revistas e investigaciones.

La tendencia muestra que los espacios de coworking seguirán en expansión. Empresas como IBM o HSBC tienen a sus empleados distribuidos en espacios de este tipo. Estos sitios universalizan tanto el uso de recursos humanos como tecnológicos. Los trabajadores independientes ya no se limitan a sus proyectos, sino que también se fortalecen entre sí.

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