No es un secreto que la pandemia afectó muchos de los hábitos que teníamos arraigados como sociedad. Uno de estos hábitos es el uso de las oficias privadas coworking como centro de trabajo principal.
Las oficinas privadas en pandemia
El uso de las oficinas privadas cambió por completo por efecto de la pandemia. La tasa de ocupación de oficinas a nivel mundial cayó drásticamente, dando paso a los trabajos en casa y a las actividades en línea. Todo debido a la cuarentena.
Pero ya la pandemia está bajo control en la mayoría de los países del mundo, y las oficinas privadas aún no recuperan sus números. Veamos los factores que todavía influyen en la lenta recuperación de este sector de la economía.
1. El arrendamiento
La pandemia obligó a muchas empresas a cerrar sus oficinas privadas para ahorrar en gastos de arrendamiento. En ese momento eran oficinas vacías que no podían cumplir su función, y aun así, estaban presentes en el gasto de capital.
Esto replanteó la situación para muchas empresas: el trabajo en casa. Trabajar con los empleados desde casa no fue tan traumático debido a las facilidades comunicacionales existentes hoy en día.
2. Las oficinas temporales
A medida que se flexibilizaba la cuarentena, comenzó a surgir una nueva necesidad: abrir la oficina de trabajo solamente para algunos empleados y por un tiempo limitado.
Esto dio como resultado las famosas «Oficinas temporales», las «Oficinas Virtuales» y las «Oficinas Compartidas». No había necesidad de abrir una oficina privada si solo trabajan pocos empleados y en pocos días.
Estos espacios temporales tuvieron un auge pospandemia nunca antes visto. Por ejemplo, en Bogotá,, donde han sido aceptados por pequeñas y grandes empresas como una manera de «funcionar» sin necesidad de abrir las oficinas privadas.
3. La movilidad de los empleados
Debido a la apertura parcial y lenta de las actividades, también surgió otro dilema: respetar las restricciones parciales de movilidad por la pandemia.
Esto hizo que las oficinas y centros de trabajos temporales se abrieran cerca de sus trabajadores para facilitar el traslado. Así, el empleado promedio trabajaría la mayor parte del tiempo en casa y se presentaría a la oficina temporal para actividades mayores requeridas.
Esta situación es muy conveniente para los empleados que se trasladaban de una ciudad a otra antes de la pandemia.
La actualidad de las oficinas privadas en Bogotá
Por supuesto, existen muchos otros factores a tomar en cuenta a la hora de analizar la reactivación de las oficinas privadas en Bogotá después de la pandemia. Pero estos tres aspectos son claves para entender la situación.
La mayoría de las empresas han notado que pueden seguir funcionando sin necesidad de abrir las oficinas privadas. Han tomado como beneficioso el tener oficinas compartidas y temporales, que les permiten ahorrar en gastos de arrendamiento y cumplir con las actividades.
Además, está el hecho de que los empleados quieren mantener la posibilidad de seguir trabajando desde casa, algo que se veía muy poco antes de la pandemia, y que ahora es muy común.
A esto súmale el tercer factor, el de la movilidad. Con las oficinas cerca de casa, muchos empleados no quieren volver a sus antiguas oficinas.
Aunque los números van aumentando poco a poco, la tendencia indica que las oficinas privadas perdieron de forma permanente peso estadístico en favor de las oficinas compartidas, las oficinas temporales y el trabajo desde casa.
Por ello, dado que las actividades se están normalizando, las oficinas privadas tanto en Bogotá como en muchas otras partes del mundo aún no se han recuperado del todo. Ya se nota una evolución a los espacios temporales y compartidos.





